Archivo de Abril de 2005

Apretar y apretar los dientes.

Martes, 26 de Abril de 2005

Hola a quien lo lea.

No se donde estoy, pero me es un poco indiferente, veo a mi alrededor imágenes que no se definir en tonos apagados y muy desenfocadas. El blanco y negro predomina a pesar de que intrépidos puntos de color sobreviven entre mares de grises.
Estoy tumbado con mi espalda apoyada en algo que no se definir, quizás sea una suave y blanda piedra o una punzante y dura almohada.

Sin poder evitarlo comienzo a apretar mis dientes, cada vez más fuerte, me concentro en dejar de apretarlos pues el dolor ya hace rato que ha comenzado, pero no lo consigo. Ahora sin dejar de apretarlos muevo mi mandíbula hacia delante y hacia atrás lentamente, tengo mucho miedo, no puede dominar a mi cuerpo. No dejo de apretar.

En silencio, sin un leve ruido, mis dientes saltan en pedazos y quedan, algunos en mi pecho, algunos en mi boca. Puedo ver los de mi pecho reluciendo blancos y puedo sentir los de mi boca navegando en mi saliva.

Me sorprende no ver ni una gota de sangre y ahora que he dejado de apretar involuntariamente mis dientes pienso que con la odontología actual será fácil reparar ese desaguisado.

Con la lengua repaso los daños y noto los trocitos de diente, los incisivos partidos, los molares intactos y los desaparecidos caninos.

Alguien en la playa está gritando ¡fuego! ¡fuego! y voy vestido de vaquero y llevo a caballito a un amigo mío.

También en “elotrolado.net”, Literatura, como: Apretar y apretar los dientes.

Un saludo.

La vida es complicadamente sencilla.

Sábado, 23 de Abril de 2005

Hola a quien lo lea.

“La vida es complicadamente sencilla”, se repite a si mismo una y otra vez para recordar el porqué de su caminar hacia la parada.
Einstein hablaba de la relatividad del tiempo según el observador, lo comprende ahora que nervioso le parece ver como la ciudad se desliza lentamente tras las ventanas del autobús. No recuerda que cinco paradas fueran tan largas de recorrer. Sabe que al ser de letras esta interpretación de Albert resulta demasiado humanista pero bueno, alguna interpretación le ha dado.

La parada del bus queda justo en frente de su destino, llama a la puerta y con autoengañada decisión espera paciente. Una chica aparece en la portaría y tras los besos de rigor caminan por la calle.

Premeditadamente dirige sus pasos hacia un parque en el que, espera, tener un poco de intimidad, si es que en una ciudad se comprende el significado de esa palabra.

Hablan y ríen, ríen y hablan.

Decide que ha llegado el momento de levantarle el velo al futuro y toma la palabra.

- Cierra los ojos.
- ¿Porqué?
- Porque le voy a hacer caso a un refrán.
- ¿Como? ¡JajaJa!
- De verdad, cierra los ojos.
- De acueeeerdo.

El chico se acerca y lentamente la besa en los labios. Ella abre los ojos sorprendida, guarda silencio. Él dice.

- No se me ha ocurrido una manera mejor de decírtelo, te dejo tiempo para pensarlo.

Camina de vuelta a casa con la serenidad del que sabe que nada más puede hacer y con la sonrisa en la boca del que ha visto la sorpresa de la persona amada.

Un día nuevo, llaman a la puerta. Sabiendo a quien encontrará abre la puerta, delante suyo una pareja de testigos de Jehová le invitan a entrar en un mundo espiritual mejor que la insípida anarquía teológica en la que vive. Se equivoca, no los espera a ellos.

Más tarde vuelven a llamar y más recatado en sus predicciones abre la puerta, en esta ocasión es ella. Él guarda silencio. Ella habla.

- Cierra los ojos.

Antes de cerrarlos memoriza cada uno de los rasgos de la chica que tiene delante, sus formas y colores. Con los ojos cerrados espera impaciente, concentrado en sus propios labios nota como una brisa se los acaricia, como el sol se los calienta y como le tiembla, imperceptiblemente, de nervios, la barbilla. Imagina el tacto de los otros labios y la presión que harán sobre los suyos los besos de la chica.

Impaciente abre los ojos, ella sigue delante de él. Le mira a los ojos y dándose la vuelta, se marcha.

“Queda todo dicho” piensa él, y entra de nuevo a su casa.

También en “elotrolado.net”, Literatura, como: La vida es complicadamente sencilla

Un saludo.

Palabra nueva, jeme

Viernes, 22 de Abril de 2005

Hola a quien lo lea.

El Jeme de Javi

Voy a inaugurar una nueva sección, que para eso este es mi blog y es gratis, llamada “Palabras nuevas”, y consiste en lo siguiente.

Como decía Oscar Snaps en Oscar, quita las manos hay que aprender una palabra nueva cada día. En mi caso, me limitaré a aprender una palabra nueva cada semana y a cultivarte, querido lector, como si fueras una petunia. En ocasiones la palabra que para mi será una nueva adquisición para ti será una ya conocida, que le vamos a hacer.

Comenzaré con la palabra que, ojeando el diccionario, más me sorprendió descubrir.

Jeme:
m. Distancia que hay desde la extremidad del dedo pulgar a la del dedo índice, separado el uno del otro todo lo posible.

Un jeme es la competencia de un palmo, claro que es mucho más exótico hablar de jemes que de palmos. Utilizando la palabra jeme seguro darás apariencia de persona cultivada, o a lo peor de pedante, pero ¡la vida es riesgo querido lector!
Disfruta, querido lector, midiendo tu jeme, y mide el de tus amigos y amigas. Supongo que la medida del jeme no está relacionada con ninguna otra medida así que no tengas reparo en compartir tus medidas.

Y una curiosidad más, el jeme de mi mano izquierda me mide 20 cm pero el de mi mano derecha 22 cm. Supongo que es por lo de ser zurdos, diestros y la flexibilidad que se tiene en una u en otra al utilizarla más, pero no deja de ser una curiosidad.

Un saludo.