Archivo de Octubre de 2006

Y otra vez.

Lunes, 30 de Octubre de 2006

Nota a los que descubren este post reeditado: Por un problema en la base de datos se perdió este post y sus comentarios, lo he insertado de nuevo.

Y otra vez las palabras apuñalan,
profundamente y sin piedad,
la hoja fría corta tela, piel y pecho…
dejan malherido,
desnudo
indefenso
el poder de la verdad.

Y otra vez la mal curada misma herida
hace tiempo palpitante y podrida,
se abre obscenamente sin cura
flor roja intensa de pena oscura.

Y otra vez te rememoro,
¡No lo quiero hacer!
No lo entiendo
¿Porqué ahora?,
Mala época para querer.

Y otra vez te marchas llevándome contigo
y en la soledad de las farolas, pienso;
que no entiendo a la vida, siento;
que no merezco esta pena,
no la merezco.

Y otra vez me acurruco entre mantas,
que no abrigan, en silencios,
abrazándome, me faltas,
no te tengo,
ni en mis sueños.

Y otra vez me rememoro,
¡No lo quiero hacer!
Te quiero, ya ves.
No espero respuesta
Es algo que necesitaba hacer.

Y otra vez los minutos se hacen horas,
los segundos, montañas,
la noche se detiene,
la pena de la vida,
mi desgana.

Y otra vez el tiempo no pasa,
víctima de mi victimismo,
busco ese universo paralelo
en el que “somos” y te tengo.

Y otra vez te rememoro,
¡No lo quiero hacer!
Tranquilo, no lo pensaré
Ya te diré que es de mi vida
Espero volverte a ver.

Y otra vez la noche se torna lustro,
el frío en el pecho, glacial,
mi espalda encorvada
volviendo a la posición fetal.

Y otra vez la impotencia,
que de nada sirve amar
¿Porqué siempre la misma tortura?
necesito, necesito, estar en paz.

Y otra vez quiero cerrar los ojos
dejar a la vida pasar
quiero negarte,
olvidarte,
descansar.

Y otra vez nada más en mi cabeza,
imposible, no puedo dejar de pensar,
nada tengo en mi cuerpo frío,
llegó la hora,
abandonar.

Hoy toca.

Miércoles, 25 de Octubre de 2006

NOMBRE RATON QUIETO
Hoy huele a muerte de miedos, y seguramente, a nacimiento de sus vástagos.

Hola a quien lo lea.

Venga, hoy toca enfrentarse a uno de los demonios, yo el mío ya lo he elegido.

Un saludo.

La cena de los viernes.

Jueves, 5 de Octubre de 2006

El hombre que camina
Las primeras canciones eran magnéticas

Hola a quien lo lea.

¿Recuerdas, querido/a lector/a, la época en que ponías el walkman en los altavoces de la radio para grabar la canción que te gustaba? Los walkmans que podían hacer aquello eran la última voz tecnológica, al poco aparecieron los que directamente podían grabar a través de su sintonizador de radio incorporado y eso terminó.
El cazador esperando al anuncio del pinchadiscos, a la presa musical, con el walkman en la mano cual arco y la canción, feliz, pastando por las praderas publicitarias previas a la emisión.
Con el walkman puesto en el altavoz de la minicadena dibujábamos la radio, escuchar años después esa cancion, recordar al presentador y su estilizada voz. Si ahora cogemos y la volvemos a escuchar saltamos sin necesidad de resolver paradojas temporales hasta los años pasados. Llámame nostálgico, de esos que caminan al revés disfrutando con el camino pasado, pero sabes que un adulto no es más que un niño que llora al perder su infancia, el tiempo en que Espinete y Pressing Catch eran posibles, y reales.

Pues bien, querido/a lector/a, el Viernes 6 de Octubre (mañana) de 19:30 a 20:30 realizaré la misma acción que años atrás pero al revés, entraré en el mundo de las ondas colaborando en un programa de radio trinitat vella. Uno de los que en el futuro es carne de anécdotas, de los que hacen cuatro colegas una vez a la semana sin presiones de audiencia, de los que el micro se queda encendido mientras la canción seleccionada vuela por las ondas y podemos escuchar a los presentadores quedar para después del programa para hacer unas cañas, mi bautismo en las ondas. El programa es La cena de los viernes dirigido por Yolanda Argente, si te apetece escucharlo en Radio Trinitat Vella en el 91.6FM si estás en ese barrio de Barcelona o por internet desde aquí.

Mañana me llevaré mi walkman y lo pondré en el micro, a ver si conecto y grabo a alguien que esté grabando a su vez el programa, así años más tarde podré escuchar inmortalizada la grabación, su respiración, el sonido de su cinta girando o sus carcajadas contenidas por nuestras ocurrencias.

Ondas
Podrás medir la amplitud de un chiste

Un saludo.